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domingo, 6 de mayo de 2018

Texto de mi exposición en el Congreso sobre Aborto

Señoras y señores Diputados:
Un reconocido filósofo español contemporáneo, Julián Marías, daba a entender que dentro de 500 años, la humanidad, al recordar al siglo XX, más que por los horrores de los campos de exterminio nazis, las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima y tantas atrocidades cometidas, se escandalizaría mucho más por la legalización y aceptación social del más abominable de los crímenes: el de los niños por nacer.
Porque creo que éste es simplemente el centro de la cuestión, más allá de cómo se impuso rápidamente el tema en el corriente año en la Argentina y de los intereses tremendos que hay detrás, de la presión internacional y mediática para que se apruebe el aborto y de la utilización ideológica o política que algunos hacen de todo esto, más allá también de los absurdos y muchas veces contradictorios argumentos y la manipulación de cifras en tiempos de posverdad.
Sin embargo, frente a esto la ciencia por medio de múltiples evidencias hoy nos grita: hay vida humana. A la luz de sus avances, la filosofía clásica lo expresaría diciendo: «al abortar muere un niño en acto, no en potencia» como ya he escuchado decir. Niño que no es parte del cuerpo de su mamá sino que está alojado en ella. Un ser único e irrepetible que, incluso antes de poder empezar a sentir, ya es un «quién» y no un «qué», como también es un «quién» una persona anestesiada o en coma, independientemente del momento en que sienta o no sienta. Un ser humano con muchas potencialidades, que se irán desplegando poco a poco, tardarán años en hacerlo, no 14 semanas, salvo que optemos por su eliminación.
¿Podemos realmente no escuchar ese grito de la ciencia, que es, en el fondo, el grito de los que no tienen voz? Peor aún, escucharlo pero afirmar por cuestiones ideológicas o un egoísmo atroz que no nos importa? ¿O justificar que se puede llevar a cabo la eufemísticamente llamada «interrupción del embarazo» en el caso de que un niño sufra una discapacidad, discapacidad además que pondrá en riesgo, interpretarán algunos, sino la salud física, la salud psíquica o social de la mujer?
¿Y qué decir de la posibilidad de abortar sin límites de tiempo en caso de malformaciones fetales graves? ¿Es que realmente queremos también en la Argentina acabar, como está cerca de suceder en varios países europeos, con los niños con síndrome de Down por medio de un aborto eugenésico? O en caso de violación, ¿aplicar la pena de muerte, al inocente? Sólo comento parte del artículo 3 de uno de los proyectos.
¿Qué nos está sucediendo? ¿Cómo llegamos hasta aquí?
La ausencia para muchos de una referencia a un absoluto trascendente, o su relativización, la pérdida de valores universales, muchos de ellos presentes de manera explícita en nuestra Constitución Nacional y la identificación entre libertad y autonomía —«que cada uno haga lo que quiera—» está haciendo perder a nuestras conciencias obnubiladas la capacidad natural, el sentido común, de distinguir lo que está bien de lo que está mal. Aún en un principio tan básico, como lo es el derecho a la vida, raíz de los demás derechos.
Es cierto que, pese a tanta oscuridad y al individualismo masificado que nos rodea, fueron muchas las voces que se levantaron durante la segunda parte del siglo XX y comienzo del siglo XXI a favor de la dignidad del ser humano. Hemos entendido la necesidad de reafirmar una y otra vez la condena a la esclavitud, a la discriminación y la tan necesaria reivindicación de los derechos de la mujer.
¿Cómo entonces no unirnos todos para defender el derecho a la vida de los niños por nacer? Legalizar el aborto implica abjurar de las conquistas obtenidas en la proclamación de los derechos humanos. Si por cualquier razón que fuera aceptamos que se puede asesinarse a un ser completamente inocente, sin posibilidad de defenderse y sentenciado por la propia mamá, abrimos un camino sin retorno que deja en manos de los que detentan el poder la decisión de quien merece o no vivir. Mucho se debe hacer para proteger a las madres, padres y niños por nacer en nuestra patria, pero la muerte no puede ser la solución.
Una ley que despenalice el aborto provocado, el nacimiento de un bebé por nacer, no puede ser el camino para resolver el terrible drama de, por ejemplo, los abortos clandestinos. No es la legalización del crimen la que lo elimina, y el niño por nacer, muere igual.
Ciertamente que los abortos existen, pero su despenalización supone subordinar el derecho a la vida de un ser humano a otros derechos que, aunque importantísimos, no pueden primar frente al derecho del más débil, que en este caso es el niño por nacer.
Sin duda, lo que debemos buscar es salvar las dos vidas, física, psíquica, social y espiritualmente. Hay mucho por hacer a favor de ello y esperemos que este debate sirva para ello.
Señoras y señores Diputados, confiamos. Nuestro pueblo confía en ustedes.
Respecto a los caminos a seguir, claro que se puede y se debe debatir, pero NO SE PUEDE DEBATIR RESPECTO A QUIEN MERECE O NO VIVIR. No tenemos ese derecho ni poder, salvo que por ignorancia, comodidad o afán de autodestrucción decidamos someternos a quienes aprovechan el aborto para controlar la natalidad y sojuzgar pueblos enteros, sacando un impresionante beneficio económico a la vez.
Porque hay voces que se levantan, incluso en esta sala, realmente preocupadas por encontrar una solución para las mamás que sienten que no pueden tener a sus hijos, mamás que son sin duda víctimas también, mamás a las cuales deberíamos garantizar ayuda espiritual, psicológica, económica, mamás a las que deberíamos facilitar de ser este el último camino, el dar a sus niños en adopción.
Pero desgraciadamente, los que están detrás de esta ley son sin dudas grandes grupos de poder internacionales, al decir de Ekeocha, activista nigeriana en favor del derecho a la vida: «El aborto es para África —y yo agrego también para Latinoamérica— otro sinónimo de colonización» y no podemos ser cómplices, como se escuchó decir días atrás.
Más de una vez hemos escuchado hablar en nuestra patria de liberación o dependencia, pero la verdadera liberación de un pueblo se funda, paradójicamente, en una verdadera dependencia a lo propio, a nuestra cultura, a nuestras raíces, tradiciones y creencias, a principios y valores por los cuales nuestros próceres no dudaron entregar su vida. No podemos abandonar el primero de todos ellos: el del derecho a la vida.
Concluyo estas reflexiones, citando palabras de alguien muy querido por nuestro pueblo y conocido por todos los presentes, palabras que dirigió un día al, por aquel entonces, Primer Ministro de la India, y que espero no puedan jamás hacerse extensivas nunca a nuestro señor Presidente, Mauricio Macri, ni a los honorables legisladores, luego de este año de debate. Cito:
«Temo por usted, temo por nuestro pueblo... Al permitir el aborto, ha desencadenado el odio, pues si una madre puede matar a su hijo, nadie podrá impedir que nos matemos mutuamente... No sabe cuanto mal el aborto está haciendo a nuestro pueblo. ¡Cuánta inmoralidad, cuántos hogares rotos, cuántos trastornos mentales por culpa del asesinato de criaturas inocentes!...
Señor Desai, no tardará usted mucho en comparecer en la presencia de Dios, y me preguntó qué responderá usted cuando Dios le pregunte por qué permitió que se privara de la vida a los no nacidos»
Madre Teresa, Carta abierta al Primer Ministro de la India y a los miembros del Parlamento, 25 de marzo de 1979.
Que Argentina se libre de cargar sobre sus espaldas tanto dolor y sangre de inocentes.
Muchísimas gracias por su atención.

Aborto: Plenario de Comisiones 17.04.2018 José María Aguerre

sábado, 3 de noviembre de 2012

Grave ataque a la Catedral de Buenos Aires

SÍNTESIS DE LO OCURRIDO EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS POR FAVOR VEAN LAS IMÁGENES E INTERPRÉTENLAS. LAS PALABRAS DE LOS PERIODISTAS SON SUBREALISTAS!!!
TERRIBLE PERO CLARÍSIMO MODELO DE LA MANIPULACIÓN DE LA INFORMACIÓN QUE HACEN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TAMBIÉN DE LA IGNORANCIA DE RECONOCIDOS PERIODISTAS QUE LLEGARON A AFIRMAR QUE FRENTE A LA CATEDRAL HABÍA UN GRUPO DE SINDICALISTAS DE MOYANO!!! Y LUEGO DE EX COMBATIENTES DE MALVINAS!

BRUCE DIKINSON CANTANTE DE IRON MAIDEN Y EL ABORTO




Un testimonio inesperado para algunos y por eso doblemente contundente. El tema con toda la fuerza del metal nos golpea e interpela: ¿Seguiremos indiferentes ante tanta muerte de niños inocentes y ante tantos que la instigan?

viernes, 2 de noviembre de 2012

DEFENSA DE LA CATEDRAL INJURIAS Y BLASFEMIAS

ESTA ES UNA DE LAS PINTADAS QUE NO PUDIERON PONER EN LA CATEDRAL, PERO QUE SI DEJARON EN LAS INMEDIACIONES. HASTA ESTE PUNTO LLEGA EL ODIO. RECEMOS POR ELLOS!! PERO ABRAMOS LOS OJOS!!
"No temo la maldad de los perversos sino la indiferencia de los buenos"  Martin Luther King




Defensa de La Catedral de Buenos Aires

viernes, 12 de octubre de 2012

 
¡Lo que hizo HITLER en Alemania también fue “legal”!
¡Apoyado por un gran aparato de propaganda cultural, mal llamados “medios de comunicación masiva”!
¡También creían que un determinado grupo de seres vivos de especie humana NO ERAN PERSONAS!
Ante las horas tristes y dolorosas que vivimos como argentinos, ante la condena a muerte de dos bebés, uno en Ciudad de Bs As y otro en La Plata, decimos co...
n más fuerza que antes:
¡NO VAMOS A PARAR y SEGUIREMOS DE PIE, porque no estamos DEFENDIENDO IDEAS, ESTAMOS DEFENDIENDO VIDAS HUMANAS!
¿Hace falta que alguien más tenga que morir por nuestra falta de AMOR, de compromiso, de entrega?
¡Si nunca nos ponemos de PIE, ellos nunca dejaran de mentir!
Difundí la IMAGEN EN TU MURO y que llegue el mensaje a todos!
¿El niño es el culpable?
No!! Lo son LA T R A T A Y EL V I O L A D O R !!!!!!
 


martes, 20 de marzo de 2012

ABORTO


Aborto: Piden al Congreso que rectifique la sentencia de la Corte
 
Buenos Aires, 20 Mar. 12 (AICA)

Dr. Eduardo Martín Quintana
Dr. Eduardo Martín Quintana
La Academia del Plata, que preside el doctor Eduardo Martín Quintana, pidió al Congreso de la Nación que rectifique con urgencia, a fin de que este poder del Estado recupere así “su potestad normativa dictando una ley de protección a la mujer gestante que garantice el nacimiento y posterior desarrollo del niño”, y consideró que los recursos de este programa “deberán tener prioridad sobre numerosas otras inversiones públicas, pues la vida humana en gestación, además de ser el valor prioritario sobre cualquier otro, implica el futuro de una Nación que no tiene derecho a eliminar a algunos sus hijos discriminando entre ‘nacidos’ y ‘no nacidos’”.
      “Los jueces del Tribunal han asumido una pesada carga ante Dios y la Historia, la que más allá de los dolores que provocará deberá ser rectificada de inmediato”, sostuvo al cuestionar el fallo del máximo tribunal referido a un caso de aborto.

     La Academia calificó de “deplorable” la sentencia dictada por la Corte el 13 de marzo de 2012, en un juicio tramitado originariamente en la provincia del Chubut, cuyo texto, advierte, “abre las puertas a una sistemática agresión contra la vida inocente”.

     Ante esto, la Academia del Plata considera “una obligación elevar su voz para protestar enérgicamente por el grave atentado cometido por los jueces del Alto Tribunal contra el orden natural y normas de jerarquía constitucional que han sido avasalladas por ese pronunciamiento”.

Texto de la declaración     Ante la deplorable sentencia dictada por la Corte Suprema de la Nación, el 13 de marzo de 2012, en un juicio tramitado originariamente en la Provincia del Chubut, cuyo texto abre las puertas a una sistemática agresión contra la vida inocente, esta Academia del Plata considera una obligación elevar su voz para protestar enérgicamente por el grave atentado cometido por los jueces del Alto Tribunal contra el orden natural y normas de jerarquía constitucional que han sido avasalladas por ese pronunciamiento.

     El Procurador General de la Nación, al expedirse el 11 de abril ppdo., sostuvo que resultaba “inoficioso un pronunciamiento del tribunal en el caso” y que, por ello, debía declararse improcedente el recurso extraordinario toda vez que el aborto ya se había realizado. La Corte Suprema prescindió de ese inobjetable dictamen, que se ajustaba a una doctrina centenaria, y sin agravios actuales del recurrente dictó una sentencia en la que asumió atribuciones legislativas y virtualmente despenalizó el aborto en la República Argentina, alzándose así contra toda la normativa que ampara la vida inocente.
     El núcleo del problema radica en determinar si el embrión o feto en el seno materno, e incluso el concebido en forma extracorpórea, es o no persona humana. Sin perjuicio del aval absoluto hacia la posición afirmativa brindada por los saberes empíricas (biología,, genética, etc.) la respuesta afirmativa ya la había dado el Código Civil desde los comienzos de su vigencia. Pero ahora la dan en forma enfática las normas que hemos citado, especialmente las de jerarquía constitucional. A la luz de los criterios fijados en ellas, no puede controvertirse hoy, en términos jurídicos, que el derecho a la vida se extiende desde la concepción hasta la muerte natural. Cualquier discriminación que se intente, como la que efectúa la Corte Suprema en su lamentable sentencia, que deje sin protección penal la vida de los niños antes de nacer,   resultará violatoria de los preceptos de jerarquía constitucional, entre otros el de la igualdad consagrada en el art. 16 de la Ley Fundamental. La muerte provocada de modo directo de una persona inocente, carece de validez constitucional, resultando irrelevante que los afectados tengan una semana o tres meses de gestación, un año u ochenta años de vida. Todos tienen el mismo derecho a la vida.

     La Academia Nacional de Medicina, en su declaración del 28 de septiembre de 2000, ratificó su rechazo “a todo método que interrumpa el embarazo” y reclamó que no se niegue a los médicos “la libertad de actuar según el criterio de su conciencia ante situaciones que consideren reñidas con la ética”. Contrariando esta alta opinión médica, e incluso su propia jurisprudencia, la Corte Suprema retacea en esta sentencia la objeción de conciencia, imponiéndole, sin tener atribuciones, límites inadmisibles.

     El derecho a la objeción de conciencia –que obviamente asiste a los profesionales médicos y también a las autoridades de los establecimientos a las que se pretende obligar que actúen contra los dictados de su propia conciencia-, deriva de modo directo de los arts. 14 y 33 de la Constitución Nacional y de las convenciones internacionales que amparan la libertad de conciencia. Nos referimos concretamente a los arts. 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, 18 del pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y 12 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Todos estos instrumentos tienen jerarquía constitucional (art. 75 inc. 22. C.N.). Es difícil calcular cuántos niños no nacidos morirán como consecuencia de esta equivocada sentencia. La experiencia mundial, con cifras irrefutables, indica que la legalización de la interrupción provocada de la gestación genera un aumento exponencial del número de abortos.

     Frente a la evidencia de la existencia de un ser humano en gestación -pese a que no haya sido deseado- su interrupción significa el peor camino, pues es la eliminación de una persona, con el agregado de su inocencia e indefensión. El otro extremo, seguido hasta ahora, ha sido que la sociedad y el Estado han mirado hacia otro lado como consecuencia de un individualismo egoísta e inaceptable, de manera que la mujer embarazada en situación de riesgo ha sido librada a su suerte. Es de esperar que esta sentencia sea rectificada con urgencia por el Congreso de la Nación que recuperará así su potestad normativa dictando una ley de protección a la mujer gestante que garantice el nacimiento y posterior desarrollo del niño. Los recursos del programa deberá tener prioridad sobre numerosas otras inversiones públicas, pues la vida humana en gestación, además de ser el valor prioritario sobre cualquier otro, implica el futuro de una Nación que no tiene derecho a eliminar a algunos sus hijos discriminando entre “nacidos” y “no nacidos”. Los jueces del Tribunal han asumido una pesada carga ante Dios y la Historia, la que más allá de los dolores que provocará deberá ser rectificada de inmediato.

Informes:
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